Con apenas 13 años, Edward Furlong alcanzó una fama que millones de jóvenes soñaban. Su interpretación de John Connor en Terminator 2: El juicio final (1991), junto a Arnold Schwarzenegger, lo convirtió en una de las grandes revelaciones de Hollywood.
Su actuación fue ampliamente elogiada por la crítica y el público. Gracias a ese papel obtuvo el premio MTV Movie Award como Mejor Actor Revelación y un Saturn Award al Mejor Actor Joven. Poco después incluso apareció en el videoclip de la canción «Livin’ on the Edge», de Aerosmith, consolidándose como una gran estrella juvenil.
Después del fenómeno de Terminator 2, el joven trabajó en distintas producciones, por lo que todo indicaba que volvería a interpretar a John Connor en Terminator 3. La productora incluso le ofreció un contrato millonario para que aceptara sí o sí el papel. La única condición impuesta era que debía mantenerse completamente alejado del consumo de sustancias antes y durante el rodaje.
Años después, durante una entrevista en el podcast Inside of You with Michael Rosenbaum, el propio actor reconoció que fue incapaz de cumplir esa cláusula. Según contó, tras firmar el contrato decidió salir de fiesta para celebrar junto a sus amigos y tuvo una recaída.
«Dios mío, había muchísima droga en mi vida. En el contrato ponía que no podía consumir drogas. Lo que fuera, solo tenía que firmar una cláusula: nada de drogas. Y era un trato cojonudo. El mejor que había tenido en mi vida. Por T3 eran muchísimos millones, y nunca había ganado tanto dinero. Así que llamé a mis colegas y les dije: ‘Acabo de firmar un contrato de puta madre, vamos a ir al club, pillamos un montón de coca y… ya está. Esto es lo que hay, vamos a hacerlo a lo grande'», recordó sobre aquella noche que arruinaría para siempre su carrera.
«Fuimos a un club que se llamaba Joseph’s. Recuerdo que salí y estaba hablando con una chica, y de repente me despierto con las luces del club encendidas. La gente estaba a mi alrededor, mi amigo llorando, sujetándome. Le dije: ‘¿Qué pasó?’. Y él: ‘Te pasaste con la coca’. Y yo: ‘No me pasé, ¿de qué hablas?’. Tuve una convulsión, así que el tiempo desaparece. Cuando tienes una sobredosis el tiempo se borra, no tenés ni idea de lo que pasó… Vino la ambulancia, fue supervergonzoso», reconoció aún sorprendido de haber sobrevivido a aquel episodio.
Las fotos y las notas sobre su problema con las drogas recorrieron el mundo entero e hicieron que la producción decidiera romper su contrato. Con el paso del tiempo, el propio Furlong llegó a reflexionar que, quizás, haber participado de aquella película tampoco habría cambiado el rumbo de su vida, ya que su adicción se encontraba fuera de control.






