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diciembre 9, 2022
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Adriana Martínez: «Los mismos (errores) de siempre»

Se ha comprobado que el COVID-19 también ataca a los jóvenes, y no solamente en temas de salud. Como joven me pregunto, ¿Qué podemos hacer nosotros? El mundo entero está entrando en una recesión, no solamente económica, sino humana y social. Esta pandemia nos ha empujado a todos a abrir los ojos ante una nueva realidad, la normalidad que conocíamos ya no existe.

Depende de cada uno como tal, y como sociedad, el tamaño del golpe que se reciba. Una acción tan simple como quedarse en casa ha protegido a ciudades enteras de la pandemia en términos de salud, pero esta ha logrado afectarles por vías más infecciosas. Estamos viviendo una pandemia acompañada de una “tercera guerra mundial”.

El “tercera” debe abrirnos los ojos, ¿Por qué hemos tenido que llegar a una “tercera”? ¿Y con el mismo origen que las anteriores? Los motivos de esta guerra son los mismos de siempre, los recursos, la avaricia y la necedad ante errores pasados. Las pruebas son escasas; las medicinas son escasas; la vacuna, inexistente; Hospitales y ciudades enteras desabastecidas porque “hay otros que han pagado más”, entonces ¿Ahora las vidas tienen precio?

El panorama mundial ha cambiado completamente, la economía no es lo único en recesión, sino también, la educación para muchos. Nos encontramos intentando seguir con nuestra enseñanza por vías tecnológicas, algo que aplaudir. Pero para otros, ha significado un freno en su educación, el no tener acceso a internet en tiempos como estos es un verdadero problema que ralentiza el desarrollo social, económico y cultural. Ahora vemos como también la tecnología entra en la disputa de la escasez de recursos, tomando un papel importante.

Esta pandemia marca un antes y después en la historia, y debemos esforzarnos por entrar en el “después” para alejarnos de ese “antes” que nos llevó a donde estamos actualmente. Estamos abstraídos en regresar a una normalidad que ya no existe, la realidad es esta, y el tiempo que se prolongue la crisis está influenciado altamente por el tiempo que nos tardemos aceptando esta nueva realidad.

La cura no es una vacuna, sino adaptarnos a estos tiempos y aprender de una vez por todas. Eso es lo que podemos hacer los jóvenes ante nada, aprender. Aprender de los errores que se cometan, que no son errores nuevos, pero ante los cuales nos hemos mostrado ignorantes.

Una pandemia tuvo que atacarnos para que nos diéramos cuenta de lo que verdaderamente importa, la vida y los valores humanos. Al menos a mí me queda claro, y para evitar otra crisis como esta, debe quedarnos claro a todos. El mundo está avanzando pero seguimos cometiendo los mismos errores. Reinventemos, modernicemos, y aprendamos, es más productivo que criticar.