La posibilidad de implementar esquemas laborales más flexibles comienza a consolidarse dentro de la discusión sobre una eventual reforma a la jornada laboral en El Salvador. Entre las alternativas que analiza la comisión técnica creada por el Consejo Superior del Trabajo (CST), una de las propuestas que ha mostrado mayor aceptación contempla una semana laboral de cuatro días con jornadas de 11 horas diarias.
El ministro de Trabajo y Previsión Social, Rolando Castro, indicó que dicha modalidad figura entre las opciones con mayor respaldo dentro del proceso de evaluación, aunque aclaró que aún no existe una decisión definitiva y que continúan recibiéndose aportes de distintos sectores económicos y sociales.
Además de la propuesta de cuatro días de trabajo con jornadas extendidas, la comisión también estudia un esquema que distribuiría 10 horas laborales de lunes a jueves y una jornada reducida de cuatro horas los viernes. Según Castro, esta alternativa permitiría adelantar el descanso semanal y modificar la organización tradicional del tiempo de trabajo.
La discusión avanzó este jueves con la participación del sector empresarial, representado por la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), que presentó una serie de planteamientos orientados a garantizar flexibilidad en cualquier modificación que eventualmente se adopte.
El presidente de ANEP, José Luis Saca, explicó que el gremio identificó nueve puntos de coincidencia dentro del debate, destacando como elemento central que la aplicación de nuevas jornadas laborales sea opcional. El argumento empresarial sostiene que las necesidades operativas varían significativamente entre industrias, por lo que una misma fórmula podría no ajustarse a todos los sectores productivos.
Castro consideró relevante esta posición y señaló que existe coincidencia entre empleadores y trabajadores en la necesidad de evitar esquemas uniformes que desconozcan las particularidades de cada actividad económica.
El funcionario explicó que la propuesta de opcionalidad implicaría evaluar tanto las condiciones de las empresas como la disposición de los trabajadores para acogerse a jornadas extendidas, permitiendo acuerdos adaptados a cada realidad productiva.
Desde su conformación el pasado 20 de agosto de 2026, la comisión técnica ha recibido observaciones y propuestas de representantes de la academia, organizaciones religiosas, organismos internacionales y otros actores vinculados al mercado laboral, con el objetivo de construir una propuesta que combine productividad, competitividad y bienestar laboral.
La discusión continuará este viernes con la presentación formal de la propuesta del sector trabajador, un paso que podría acercar a la comisión a la elaboración de recomendaciones sobre uno de los cambios laborales más relevantes que actualmente se debaten en el país. La decisión final, sin embargo, dependerá del consenso que logren construir empleadores, trabajadores y Gobierno alrededor de un modelo que responda a las necesidades de la economía salvadoreña.






