Cuando se dio a conocer que Alemania sería la sede de la Eurocopa 2024, el 27 de septiembre de 2018, se perfilaba apenas una mínima parte de lo que el torneo europeo representaría para el fútbol alemán.
Un par de meses antes, Alemania había dejado de ser campeona del mundo y había tenido un serio descalabro en la Copa del Mundo de Rusia, donde fue eliminada en la fase de grupos. Pero entonces se tenía la esperanza de que sería tan solo un episodio, y que tarde o temprano, como en otras ocasiones en el pasado, Alemania regresaría a su sitio habitual en la élite del fútbol de selecciones.
Ni siquiera se consideró necesario remover al técnico Joachim Löw, en una decisión que los federativos, el propio técnico y, sobre todo, la afición, lamentarían profundamente después.
Desde entonces, la selección masculina de Alemania ha saltado de fracaso en fracaso en distintos torneos internacionales. En la Eurocopa 2020, que se disputó en 2021 a causa de la pandemia, Alemania fue eliminada en octavos de final y el torneo selló el fin de la era de Löw al frente de la selección.






