El Salvador registró en 2025 su nivel más bajo de pobreza en al menos diez años, según la última Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) publicada por el Banco Central de Reserva (BCR). Durante el año pasado, 262,405 personas lograron salir de la pobreza, consolidando una tendencia positiva en los ingresos y la calidad de vida de la población.
La EHPM 2025, actualmente en proceso de actualización con el marco muestral del Censo de Población y Vivienda 2024, refleja que 1,546,801 salvadoreños vivían en condición de pobreza monetaria, equivalente al 22.5 % de la población. Esto representa una reducción de 14.5 % respecto a los 1.8 millones registrados en 2024. Por hogar, 58,781 familias dejaron atrás la pobreza, una disminución del 11.3 % en comparación con el año anterior.
En términos históricos, esta cifra es la más baja desde 2015, cuando la pobreza afectaba a más de 2.62 millones de personas en el país.

Distribución de la pobreza y mejoras en ingresos
La encuesta destaca que 504,320 salvadoreños viven en pobreza extrema, es decir, con ingresos insuficientes para cubrir la canasta básica alimentaria. Esta cifra disminuyó en 105,952 personas respecto a 2024, rompiendo con tres años consecutivos de incremento. En tanto, la pobreza relativa —que considera ingresos insuficientes para una canasta básica ampliada— se redujo en 156,453 personas, llegando a más de 1.04 millones.
El ingreso promedio de los hogares salvadoreños alcanzó los $763.81, lo que representa un incremento de 7.09 % frente a 2024. Este crecimiento estuvo acompañado de un ajuste al salario mínimo, que subió de $365 a $408.80 para comercio e industria, mientras que la canasta básica alimentaria promedio se situó en $250.12.
Más allá de los ingresos: la pobreza multidimensional
La EHPM también señala que el 20.1 % de los hogares enfrenta pobreza multidimensional, una medición que incluye carencias en educación, salud, vivienda, empleo y espacios de recreación. Entre los hallazgos más preocupantes, se destaca que 66.21 % de estos hogares carece de acceso a seguridad social, 72.54 % presenta baja educación en adultos, 65.57 % enfrenta subempleo o inestabilidad laboral y 38.5 % no dispone de espacios públicos de esparcimiento.
Estos datos subrayan que, aunque los ingresos monetarios muestran una mejora histórica, aún existen retos estructurales en áreas sociales y laborales que requieren atención prioritaria.






