Mutsuhiko Nomura muestra antiguas fotos del viaje a Francia que hizo con su mujer, Junko, que hoy tiene 80 años, para asistir como espectadores al Mundial de Fútbol, en 1998. Desde joven, Nomura se destacó como altleta, y obtuvo un lugar en la selección japonesa. «Cuando era un niño, los hombres de 50 o 60 años eran considerados ancianos», dice.

En el club Nihon Soccer OB, de Tokio, se entrena con rigor. La edad promedio de los integrantes del equipo es de 77 años. Antiguamente, los deportes de alto rendimiento, como el fútbol, eran considerados un tabú para las personas mayores en Japón. Pero los tiempos cambian, y no solo en el deporte. Una quinta parte de los mayores de 70 sigue trabajando, para mejorar sus ingresos.
Para Mutsuhiko Nomura y su mujer, el deporte ocupa un lugar importante en la vida cotidiana. Junko va con frecuencia a ver jugar a su marido y no teme que se lesione, pero controla con precisión su presión arterial. «Le gusta comer carne, así que intento hacerlo comer verduras», cuenta. Y se muestra convencida de que «el fútbol es lo mejor para su salud».