El fútbol salvadoreño vivió una final marcada por la contundencia y la autoridad de Club Deportivo FAS, que derrotó con categoría 3-0 a Club Deportivo Águila en la gran final del Clausura 2026 disputada este sábado en el Estadio Jorge «Mágico» González. Con una exhibición demoledora en el primer tiempo, los santanecos alcanzaron su vigésimo título en la Primera División y ampliaron su legado como uno de los clubes más grandes del país.
El conjunto tigrillo salió decidido a imponer condiciones desde el arranque. Apenas al minuto 5, el colombiano Miguel Murillo aprovechó un rebote en el área tras una desatención defensiva de los emplumados y definió con precisión para abrir el marcador, desatando la euforia de la afición fasista.
Lejos de bajar la intensidad, FAS mantuvo la presión sobre la portería defendida por Benji Villalobos. Nelson Bonilla generó peligro constante y obligó a la zaga aguilucha a retroceder ante el ritmo ofensivo santaneco.
La presión dio nuevamente resultado al minuto 10. El defensor Jorge Cruz apareció dentro del área y capitalizó otro error defensivo de Águila para marcar el segundo tanto de la noche, dejando a los migueleños contra las cuerdas en apenas diez minutos de partido.
El golpe definitivo llegó antes del descanso. El brasileño Yan Maciel Dos Santos encontró espacios tras otra falla en la última línea emplumada y firmó el 3-0 que prácticamente sentenció la final desde la primera mitad.
Águila intentó reaccionar con aproximaciones del argentino Federico Andrada y algunas llegadas impulsadas por Marcelo Díaz, pero el orden defensivo y la intensidad de FAS neutralizaron cualquier intento de remontada.
La etapa complementaria estuvo marcada por una pausa de aproximadamente 20 minutos debido a una fuerte lluvia que cayó sobre San Salvador. Tras la reanudación, FAS manejó el partido con inteligencia, mientras Águila mostró una mejor versión defensiva para evitar una goleada más amplia.
Aunque Nelson Bonilla estuvo cerca de firmar el cuarto gol en los minutos finales, el marcador ya reflejaba el dominio absoluto de los santanecos, que terminaron celebrando una victoria inolvidable y una nueva estrella en su historia.
Con este triunfo, FAS no solo volvió a la cima del fútbol nacional, sino que también envió un mensaje contundente sobre su capacidad competitiva, respaldado por una final casi perfecta y una afición que convirtió el estadio en una verdadera fiesta tigrilla.






