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¿El fin del TPS para El Salvador? La comunidad salvadoreña en EE.UU. debe prepararse para tres escenarios

Más de 170,000 salvadoreños amparados por el Estatus de Protección Temporal (TPS) en Estados Unidos permanecen a la espera de una decisión definitiva del Gobierno estadounidense sobre la continuidad del programa que les ha permitido vivir y trabajar legalmente en ese país durante los últimos 25 años.

La incertidumbre se intensifica a medida que se acerca el 9 de septiembre de 2026, fecha en la que expira la última extensión otorgada a El Salvador bajo este mecanismo migratorio. Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, la administración estadounidense ha impulsado una política de endurecimiento migratorio que ya ha llevado a la cancelación del TPS para 13 países.

Para miles de salvadoreños, la posible terminación del programa representa mucho más que la pérdida de un permiso de trabajo. También implica el riesgo de separación familiar, debido a que gran parte de los beneficiarios ha construido su vida en Estados Unidos, donde formaron hogares, tuvieron hijos nacidos en territorio estadounidense y establecieron vínculos económicos y sociales.

José Palma, coordinador nacional de la Alianza Nacional del TPS y beneficiario del programa desde 2001, advirtió que la comunidad salvadoreña protegida por este mecanismo lleva al menos un cuarto de siglo residiendo en Estados Unidos. “Ya no estamos hablando de personas que llegaron solteras en 2001, sino de familias completas que han desarrollado su vida aquí durante décadas”, señaló.

Palma explicó que, aunque recientemente el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) emitió una actualización relacionada con los permisos de trabajo de los beneficiarios salvadoreños, esto no constituye una decisión final sobre la continuidad del TPS. La medida únicamente confirmó extensiones automáticas de autorizaciones laborales para quienes continúan siendo elegibles al programa.

Según el líder comunitario, esta aclaración permitió garantizar temporalmente el derecho al trabajo de miles de salvadoreños que enfrentaban dificultades por retrasos en la renovación de documentos migratorios. Sin embargo, la decisión de fondo sobre la permanencia del TPS sigue pendiente.

Tres posibles escenarios

De acuerdo con organizaciones defensoras de migrantes, existen tres escenarios principales para El Salvador: una nueva redesignación del TPS, una extensión temporal adicional o la terminación definitiva del programa.

Palma considera que el escenario más probable es la cancelación de la designación salvadoreña, tomando en cuenta que la administración Trump ha puesto fin al TPS para la mayoría de países que han llegado a sus fechas límite de revisión. No obstante, recordó que cualquier decisión de terminación implicaría un período adicional de protección de al menos 60 días tras el anuncio oficial.

Por su parte, César Ríos, director de la Asociación Agenda Migrante El Salvador (AAMES), afirmó que una eventual finalización del TPS no significaría deportaciones masivas inmediatas. Explicó que muchos beneficiarios podrían tener otras vías migratorias debido a sus vínculos familiares o laborales en Estados Unidos.

Entre los grupos con mayores posibilidades de regularizar su situación identificó a quienes tienen hijos estadounidenses mayores de 21 años, personas casadas con ciudadanos estadounidenses y empresarios que generan empleo en sus comunidades. En contraste, advirtió que los migrantes con antecedentes penales o infracciones migratorias enfrentarían mayores riesgos.

Llamado a prepararse

Ante la incertidumbre, organizaciones migrantes recomiendan a los beneficiarios comenzar desde ahora la planificación de escenarios familiares, financieros y legales. Esto incluye consultar con abogados especializados en inmigración, revisar posibles alternativas de regularización y establecer planes para la protección de bienes y el cuidado de familiares.

Ríos también instó al Gobierno salvadoreño a preparar mecanismos de apoyo para quienes eventualmente regresen al país, incluyendo acuerdos bilaterales que permitan la portabilidad de pensiones y beneficios de seguridad social acumulados en ambas naciones.

Mientras tanto, la comunidad salvadoreña en Estados Unidos continúa pendiente de una decisión que podría marcar el futuro de miles de familias que han construido su vida en territorio estadounidense durante más de dos décadas.

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