El sistema de drenaje del estadio Jorge “El Mágico” González opera con normalidad y no presenta fallas estructurales, según determinaron autoridades deportivas salvadoreñas y un equipo técnico internacional tras la revisión realizada por las recientes afectaciones por lluvia durante la final del torneo Clausura 2026.
El análisis fue presentado en conferencia de prensa por el presidente del Instituto Nacional de los Deportes de El Salvador (INDES), René Martínez; el titular de la Federación Salvadoreña de Fútbol (FESFUT), Yamil Bukele; y el especialista internacional Enio Cubillo, empresa encargada de la inspección técnica del campo.
De acuerdo con los resultados expuestos, la infraestructura hidráulica del estadio no presenta deficiencias. Cubillo explicó que el terreno de juego está conformado por tres niveles técnicos: el sistema de drenaje, una capa intermedia de grava y la zona superior de enraizamiento del césped, donde se identificó el origen del inconveniente.
“El sistema de drenaje está en condiciones adecuadas. El problema se localiza en la capa de enraizamiento, que muestra un nivel de compactación superior al recomendado”, detalló el especialista, al señalar que esta situación limita la filtración adecuada del agua hacia las capas inferiores.
El informe técnico atribuye la condición del terreno al uso continuo del escenario deportivo no solo para partidos de fútbol, sino también para otros eventos, lo que habría generado una pérdida progresiva de porosidad en la mezcla de arena y materia orgánica utilizada en el césped. Esta condición reduce la capacidad de evacuación vertical del agua durante lluvias intensas.
Tras la emergencia registrada durante la final entre Club Deportivo FAS y Club Deportivo Águila, las autoridades del INDES confirmaron que se activó una revisión inmediata para determinar las causas del anegamiento parcial de la cancha.
Martínez aseguró que se dará seguimiento a todas las recomendaciones emitidas por los técnicos internacionales con el objetivo de garantizar condiciones óptimas en futuras competencias y preservar la infraestructura deportiva nacional.
Por su parte, Bukele explicó que, tras la tormenta que afectó el encuentro deportivo, se solicitó el apoyo técnico de la Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) para contar con una evaluación independiente que determinara el estado real del terreno de juego y descartara fallas estructurales.
El episodio ocurrido durante la final obligó a una interrupción temporal del partido al minuto 60, cuando una fuerte lluvia provocó acumulación de agua en el campo. El encuentro pudo reanudarse minutos después, una vez que mejoraron las condiciones climáticas y se evaluó la seguridad de los jugadores.
Las autoridades concluyeron que el estadio mantiene su funcionalidad, aunque recomendaron intervenciones técnicas en la superficie del césped para mejorar su capacidad de respuesta ante eventos climáticos extremos.






