La salida de Ondina Ramos de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y su rápida aparición como candidata en las internas del Partido Demócrata Cristiano (PDC) para la alcaldía de San Salvador Centro abrió un nuevo capítulo de tensión política, marcado por cuestionamientos sobre la transparencia de los procesos internos y la estrategia detrás de un cambio partidario ocurrido en tiempo récord.
Ramos, quien hasta hace pocos días era directora de Proyección Social del Consejo Ejecutivo Nacional (COENA) de ARENA, perdió la elección interna frente al actual concejal Alejandro Nóchez, quien fue confirmado como candidato oficial del partido para la municipalidad. La exprecandidata denunció presuntas irregularidades y aseguró que más de 200 simpatizantes vinculados a su movimiento no pudieron votar, una cifra que, según afirmó, superaba la diferencia de 78 votos entre ambos contendientes.
Sin embargo, apenas dos días después de anunciar su renuncia a ARENA, Ramos apareció en la papeleta de las elecciones internas del PDC y fue ratificada como candidata única para el mismo cargo. El movimiento generó sorpresa dentro del escenario político salvadoreño por la velocidad del cambio y levantó cuestionamientos sobre si se trató de una nueva oportunidad electoral o una maniobra para mantenerse en la competencia tras no obtener la nominación en su partido de origen.
La dirigente confirmó que recibió acercamientos de otros institutos políticos, entre ellos el PDC, PCN, Fuerza Solidaria y Fraternidad Patriota Salvadoreña, luego de perder la interna arenera. No obstante, aseguró que aún no ha definido públicamente si concretará su candidatura bajo la bandera demócrata cristiana.
El caso también abrió un debate jurídico, debido a que especialistas han señalado que la jurisprudencia de la Sala de lo Constitucional, en el amparo 410-2020, establece restricciones para que un precandidato cambie de partido y vuelva a participar en elecciones internas durante el mismo proceso electoral, al considerar que podría afectar la voluntad del elector.
Desde ARENA, fuentes del partido señalaron que la falta de participación de algunos simpatizantes de Ramos obedeció a procesos de afiliación incompletos, ausencia de documentación o solicitudes que no cumplieron con los requisitos establecidos.
Mientras Ramos defiende que buscó una nueva plataforma política tras denunciar irregularidades, sus críticos cuestionan la rapidez del movimiento y plantean si el cambio responde a una convicción partidaria o a la urgencia de conservar una candidatura rumbo a las elecciones de 2027. El episodio suma una nueva controversia a un panorama político donde los cambios de bandera y las alianzas inesperadas siguen generando debate entre los votantes.






