El contrabando de cigarrillos ha crecido significativamente en Centroamérica, convirtiéndose en un problema de seguridad regional y generando pérdidas millonarias en recaudación fiscal. La Federación de Cámaras de Industria de Centroamérica y República Dominicana (FECAICA) advierte que el comercio ilícito de este producto representa en promedio el 50% del mercado en países como Panamá, Costa Rica, Honduras, Guatemala y El Salvador.
Según un informe de Nielsen, Panamá es el país más afectado, con más del 90% del mercado dominado por el contrabando. En Costa Rica, los cigarrillos ilegales alcanzaron el 46,7% en 2024, mientras que en Honduras y Guatemala las cifras siguen en ascenso, con el comercio ilícito representando el 43% y 24,7%, respectivamente.

A pesar del panorama crítico, El Salvador se posiciona como una excepción en la región debido a los avances en la lucha contra este delito. Un estudio de Total Research Network (TRN) indica que el número de marcas ilegales en el país disminuyó de 15 en 2023 a 10 en 2024, con un índice de comercio ilícito de 32,7%, inferior al registrado en años anteriores.
Muriel Ramírez, coordinadora del Comité Pro-Comercio Lícito de FECAICA, alertó que las propuestas de aumentar impuestos a los cigarrillos en países como Costa Rica y Guatemala podrían fomentar aún más el contrabando. “Subir impuestos no solo afecta a la industria formal, sino que fortalece a las redes criminales detrás del comercio ilícito”, advirtió.
FECAICA insta a los gobiernos de la región a reforzar las medidas contra el contrabando y evitar políticas fiscales que puedan incentivar el crecimiento del mercado ilegal.






