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Bayern Múnich se acerca a semifinales de la Liga de Campeones

El Bayern Múnich se acercó a las semifinales de la Liga de Campeones tras ganar este martes al Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu, en el partido de ida de los cuartos de final (1-2).

El campeón alemán tomó ventaja al borde del descanso, en el minuto 41, con el gol del colombiano Luis Díaz y al inicio de la segunda parte, Harry Kane, con un tiro desde el borde del área, hizo el segundo. El Real Madrid acortó distancias en el 71 por medio de Kylian Mbappe.

El francés Aurelien Tchouameni vio tarjeta amarilla y se perderá el choque de vuelta, el miércoles 15 de abril en Múnich.

Bayern Múnich Real Madrid

¿La vuelta de la bestia negra?

La enésima visita del Bayern a Madrid, el enésimo cara a cara en la Liga de Campeones, dejó sin valor el embrujo europeo al que se aferra el Real Madrid en el Viejo Continente, el de los milagros y la épica porque las distancias del fútbol actual y real impusieron su ley.

Un hilo de esperanza, mínimo, residual, mantiene la esperanza en el Real Madrid, amparado en el gol de Kylian Mbappé, en el tramo final, pero las sensaciones derivan en una despedida en cuartos. Como el pasado año.

El balón dictó sentencia en el recinto blanco en el que el representante español ha escrito alguna de sus páginas más bellas. El propio Bayern ha sido víctima en los tiempos recientes de noches de brujas, impensables, de fantasmas que aparecían una y otra vez y que repetían una historia imposible.

Bayern Múnich Real Madrid

Pero el conjunto de Álvaro Arbeloa se ha aferrado demasiado a lo empírico y menos al juego. Y el Bayern volvió a erigirse en bestia negra para dejar sentenciada la eliminatoria, pisar las semifinales y mandar al Real Madrid al diván, sin objetivo alguno ya en primavera.

Neuer, la figura

Álvaro Arbeloa dibujó sobre el césped lo que mejor le había funcionado en marzo, en su florecimiento primaveral tras la caída ante el Getafe: ese bloque medio-alto aprendido de memoria: Valverde, Tchouaméni, Pitarch, Güler y Vinícius. Quitó a Brahim para abrir sitio a Mbappé, que siempre promete incendio.

Pero el Madrid es hoy un equipo sin director de orquesta. Las ausencias de Modric y Kroos pesan como una losa antigua, de esas que no se levantan con voluntad. Sin ellos, el equipo vive al día, a la carrera, al error del rival. No hay pausa ni brújula, solo vértigo. Y así es difícil gobernar partidos grandes.

Aun así, el Madrid amagó. Dos zarpazos de Mbappé y una aparición de Vinícius toparon con Neuer, que convirtió sus propias dudas con el balón en tres paradas de veterano ilustre. Fue un espejismo. Porque el partido tenía dueño, y hablaba alemán.

El alemán era un gigante que paraba todo. O casi todo, porque a falta de veinte minutos, por fin, Mbappé consiguió atravesar su muralla. Eso sí, con incertidumbre, porque Neuer, en un remate a bocajarro, aún se atrevió a despejar la pelota contra el larguero.

Luego la pelota se fue dentro y acabó con sus resistencia para que el Real Madrid tocara arrebato. Quedaban veinte minutos.

Ya no pudo ser. Los fantasmas del City Chelsea y PSG, cercanos sufridores de milagros imposibles, no atenazaron al Bayern. Un buen dibujo en la primera parte, la efectividad de Kane y de Luis Díaz y, sobre todo, una noche espectacular de Neuer, desataron la tormenta en el Bernabéu. Pero dentro, bajo techo, no fuera, como la que antes presagió la caída de los hombres de Arbeloa, al borde del abismo en la Liga de Campeones.

 

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