El repunte de la panleucopenia felina comienza a generar impactos económicos en los hogares y en el sector veterinario, ante el incremento de consultas, tratamientos y medidas preventivas necesarias para frenar la propagación de esta enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a los gatos en El Salvador.
Especialistas advierten que, además de representar un riesgo sanitario para las mascotas, la panleucopenia implica costos adicionales para las familias, derivados de hospitalizaciones, medicamentos especializados y protocolos de desinfección más estrictos dentro del hogar. El médico veterinario zootecnista, Alonso Guardado, explicó que el virus puede transmitirse de forma indirecta a través de objetos de uso diario como ropa, calzado, bolsos o superficies, lo que incrementa la probabilidad de contagio incluso sin contacto directo con otros animales.
De acuerdo con el especialista, esta enfermedad es causada por un parvovirus que ataca principalmente el sistema digestivo de los felinos y se caracteriza por su alta resistencia ambiental, ya que puede sobrevivir durante largos periodos pese a condiciones adversas como el calor o la sequía. Esta capacidad de persistencia obliga a los propietarios a invertir en productos de limpieza adecuados, tanto de uso doméstico como veterinario, para reducir los riesgos de infección.
Guardado señaló que uno de los principales desafíos es que muchos desinfectantes comunes no logran eliminar el virus, por lo que se recomienda el uso de soluciones específicas como la dilución de lejía con agua, una alternativa accesible para la mayoría de los hogares. También existen productos veterinarios más especializados, como el glutaraldehído, aunque su disponibilidad y costo pueden limitar su uso en la población general.

Otro factor que incide en el aumento de gastos es la falta de protocolos de higiene al ingresar al hogar, una práctica que, según el especialista, sigue siendo poco común entre los propietarios de mascotas. Acciones como el lavado de manos, el cambio de ropa y la desinfección del calzado antes de interactuar con los gatos pueden marcar la diferencia entre prevenir la enfermedad o enfrentar tratamientos prolongados y costosos.
En términos de vulnerabilidad, los gatos jóvenes y aquellos en etapas tempranas de desarrollo son los más propensos a presentar cuadros graves, debido a que el virus ataca células en constante reproducción. Sin embargo, el impacto clínico —y económico— también depende del estado inmunológico del animal, su nutrición y el cumplimiento de esquemas de vacunación desde edades tempranas, lo cual puede reducir significativamente la gravedad de la enfermedad.
El veterinario recalcó que señales como la falta de apetito y el decaimiento general no deben subestimarse, ya que una atención oportuna puede evitar complicaciones mayores. Casos más avanzados, con vómitos y diarrea líquida, requieren intervención inmediata y suelen implicar mayores costos por hospitalización y cuidados intensivos.
Aunque el virus puede afectar a algunas especies silvestres presentes en el país, como mapaches y zorros grises, los especialistas aclaran que no representa un riesgo para los seres humanos, descartando cualquier impacto directo en la salud pública.
El incremento reciente de casos reportados en clínicas veterinarias y en el hospital de mascotas Chivo Pets refleja no solo un desafío sanitario, sino también una presión económica creciente para los dueños de gatos, que ahora enfrentan la necesidad de invertir más en prevención para evitar gastos mayores derivados de tratamientos complejos y prolongados.






