El acelerado incremento de incendios en El Salvador durante las primeras semanas de 2026 no solo representa un desafío operativo para los cuerpos de emergencia, sino que también empieza a reflejarse como un factor de presión económica para el Estado, debido al impacto ambiental, la movilización de recursos públicos y los riesgos a la productividad agrícola y urbana.
De acuerdo con registros del Cuerpo de Bomberos, entre el 1 y el 22 de enero se reportaron 470 incendios a escala nacional, una cifra que supera en un 49 % los casos atendidos en el mismo período del año anterior. En 2025, para esas fechas, se contabilizaban 315 emergencias de este tipo.
El director de la institución, Baltazar Solano, explicó que el mayor volumen de incidentes se concentra en incendios de maleza, con 311 reportes en lo que va del mes, lo que representa un aumento del 76 % frente a los registros de años previos. Esta categoría, aunque suele considerarse de menor impacto inmediato, genera elevados costos indirectos por la degradación del suelo y la pérdida de cobertura vegetal.
Los incendios forestales mostraron el crecimiento más pronunciado, al duplicarse de seis a 12 casos en los primeros 22 días del año, equivalente a un alza del 150 %. A ello se suman los incendios en basureros, que alcanzaron 46 reportes, un 39 % más que el año pasado, y los estructurales, que subieron un 22 %, con 82 incidentes atendidos.
En contraste, los incendios en vehículos registraron una reducción del 41 %, al pasar de 32 a 19 casos, mientras que las fugas de gas disminuyeron un 67 %, con apenas nueve reportes en el mismo lapso, según datos oficiales de Bomberos.
Solano señaló que, si bien la temporada de vientos contribuye a la propagación del fuego, las condiciones climáticas no son la causa directa de estas emergencias. Las autoridades han reiterado que muchas de ellas se originan por prácticas humanas, como el lanzamiento de colillas de cigarro en carreteras o la quema de basura en zonas abiertas, acciones que se agravan cuando hay ráfagas de viento.
El funcionario advirtió que la quema de áreas verdes y terrenos baldíos tiene efectos económicos a mediano y largo plazo, al provocar deforestación, erosión del suelo y pérdida de la capa fértil, lo que reduce la productividad de la tierra y aumenta los costos de recuperación ambiental.
Ante este panorama, la Dirección General de Protección Civil ha reiterado el llamado a la población a evitar la quema de desechos y rastrojos durante la temporada de vientos, como una medida preventiva que permita reducir emergencias y mitigar el impacto financiero que estas generan sobre el presupuesto público.
Desde el punto de vista operativo, Bomberos recordó que, ante un incendio vehicular, los conductores deben detenerse, evacuar la unidad y utilizar el extintor únicamente si las condiciones lo permiten. En caso contrario, se recomienda solicitar apoyo inmediato a través del sistema de emergencias 913.
El comportamiento de los incendios en este inicio de año refuerza la necesidad de fortalecer la prevención, no solo como una acción de protección civil, sino como una estrategia para reducir costos ambientales y económicos que terminan siendo asumidos por toda la sociedad.






