Los accidentes de tránsito continuaron representando uno de los principales problemas de seguridad vial en El Salvador durante 2025, con miles de personas afectadas entre fallecidos y lesionados, de acuerdo con registros oficiales del Observatorio Nacional de Seguridad Vial.
Las estadísticas actualizadas indican que, a lo largo del año, 1,238 personas perdieron la vida y 13,285 resultaron lesionadas en distintos siniestros viales. El portal oficial, uno de los pocos en el país que mantiene una actualización diaria de datos, muestra además un aumento significativo en el número total de accidentes.
En comparación con 2024, cuando se reportaron 20,301 accidentes, la cifra ascendió a 22,265 en 2025, lo que representa un incremento del 9.7 %, equivalente a 1,964 percances adicionales. Este aumento tuvo un impacto directo en el número de personas lesionadas, que pasó de 11,954 a 13,285, es decir, 1,331 víctimas más, un alza del 11.1 %.
Aunque el número de accidentes y lesionados fue mayor, los fallecimientos mostraron una leve reducción. En 2024 se contabilizaron 1,303 muertes, mientras que en 2025 la cifra bajó a 1,238, lo que equivale a 65 fallecidos menos, una disminución cercana al 5 %.
Distracción y exceso de velocidad encabezan las causas
El análisis por causa, con información disponible hasta el 8 de diciembre, revela que la distracción del conductor continúa siendo el principal factor asociado a muertes en accidentes de tránsito, con 402 fallecimientos. Le siguen la velocidad excesiva, con 220 muertes, y la invasión de carril, responsable de 169 decesos.
Otros factores también incidieron en la pérdida de vidas, como la imprudencia del peatón, que provocó 51 muertes, y las fallas mecánicas, vinculadas a 13 casos, según el observatorio.
En cuanto al perfil de las víctimas mortales, los datos reflejan que la mayoría fueron hombres, con 946 casos, mientras que se registraron 186 fallecimientos de mujeres, en los reportes consolidados hasta la primera semana de diciembre.
Las cifras vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar las acciones de prevención, educación vial y control del tráfico, en un contexto donde los accidentes siguen en aumento pese a la ligera reducción en la mortalidad.






