La intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central de Paraguay (BCP) desató una crisis financiera y política que mantiene en incertidumbre a millones de ciudadanos. La entidad, señalada por sus vínculos con sectores del poder y por administrar importantes recursos estatales, enfrenta graves problemas de solvencia que llevaron a las autoridades a tomar el control de sus operaciones.
El impacto alcanza a cerca de tres millones de personas, alrededor de la mitad de la población paraguaya, que quedaron sin acceso a sus depósitos. La situación también compromete a instituciones públicas y empresas que mantenían recursos en el banco, cuya cartera incluía aproximadamente 850 millones de dólares provenientes del Estado.

Una entidad con vínculos bajo cuestionamiento
Los antecedentes de Ueno Bank se remontan a 1976, cuando comenzó sus operaciones como Financiera El Comercio. Su transformación en banco fue aprobada a finales de 2023 por el Banco Central, entonces presidido por Carlos Carvallo Spalding, pocos meses después de la llegada de Santiago Peña al Ejecutivo.
La rápida expansión de la entidad y su incorporación al manejo de depósitos de organismos estatales despertaron cuestionamientos sobre sus relaciones con figuras políticas y sectores gubernamentales.
En 2025, Peña rechazó tener vínculos directos con el banco. El mandatario reconoció que había sido inversionista en una empresa que posteriormente formó parte de Ueno Holding, pero aseguró que su participación no tenía relación con la institución financiera.
Problemas de solvencia provocaron la intervención
La crisis se hizo pública el martes, cuando el BCP anunció su intervención ante las dificultades financieras de la entidad. Según reportes de medios paraguayos, el índice de solvencia del banco había caído a niveles inferiores al 50%, una situación que encendió las alertas de las autoridades.
El organismo regulador explicó que la medida busca garantizar una administración ordenada de la crisis, proteger los depósitos de los clientes y evitar que los problemas de una institución afecten al resto del sistema financiero.
Además, insistió en que se trata de una situación particular de Ueno Bank y no de una falla generalizada de la banca paraguaya.
Las protestas trasladaron la crisis a las calles
La falta de acceso al dinero provocó indignación entre los afectados. En Asunción, cientos de miles de personas se concentraron durante dos noches consecutivas en los alrededores del Panteón Nacional de los Héroes para expresar su rechazo a lo que consideran un ‘corralito’ financiero.
Las manifestaciones también adquirieron un carácter político. Parte de los ciudadanos exigió que el Congreso rechazara la renuncia de Santiago Peña y avanzara con un juicio político para que el mandatario respondiera por los cuestionamientos relacionados con la entidad bancaria.
La renuncia de Peña quedó sin efecto
El escándalo alcanzó al Ejecutivo después de que Peña anunciara su intención de dejar la Presidencia mediante un video difundido en sus redes sociales. Su decisión fue interpretada como un intento de evitar un eventual juicio político y acogerse a los beneficios constitucionales que corresponden a un expresidente.
Sin embargo, el movimiento no logró concretarse. Aunque la Cámara de Diputados aprobó iniciar el proceso de juicio político, la sesión conjunta del Congreso convocada para decidir sobre la renuncia terminó sin quórum.
La salida de los legisladores del Partido Colorado, agrupación a la que pertenece Peña, impidió completar la votación. Como resultado, la dimisión no fue aceptada y el mandatario continúa en el cargo.
Paraguay enfrenta así dos frentes de incertidumbre: una crisis bancaria que mantiene a millones de depositantes pendientes de recuperar su dinero y un escenario político marcado por las exigencias de responsabilidades y las disputas dentro del propio oficialismo.






