Durante el primer semestre del año, el sistema público de salud salvadoreño ha registrado 5,785 atenciones médicas a personas lesionadas en accidentes de tránsito, una cifra que refleja no solo el aumento del 12 % en los siniestros viales, sino también su creciente impacto en la carga operativa y financiera del Estado.
Las estadísticas del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, con base en datos del Ministerio de Salud (MINSAL), evidencian que los accidentes de tránsito continúan presionando la red hospitalaria pública. De acuerdo con el análisis del consultor vial y director de la Empresa Examinadora y Escuela de Manejo (EDEM), Benedicto Perlera, esta situación representa un costo indirecto que recae sobre toda la población a través del sistema fiscal.
Perlera advierte que cada accidente grave activa una respuesta institucional amplia que involucra a entidades como salud, seguridad y justicia, generando una sobrecarga en la capacidad del Estado. Este proceso, explica, no solo implica atención médica inmediata, sino también la movilización de recursos en investigación, judicialización y respuesta policial, lo que incrementa el desgaste del aparato público.
El especialista también señala que la prioridad de atención a emergencias por accidentes puede desplazar la atención de otras enfermedades, afectando la disponibilidad de recursos, medicamentos y servicios en los centros de salud. En su análisis, atribuye parte del problema a la insuficiente educación vial y al incumplimiento de normas de tránsito.
En el perfil de los pacientes atendidos, el grupo más afectado corresponde a personas con traumatismos múltiples, que representan el 34.9 % de los casos. También destacan lesiones de distinta gravedad en extremidades y cabeza, incluyendo traumatismos intracraneales.
Las cifras reflejan además que la mayoría de víctimas son jóvenes en edad productiva, especialmente entre los 16 y 25 años. En cuanto a ocupación, más de la mitad corresponde a trabajadores formales, seguidos por personas vinculadas al sector agrícola.
Por tipo de transporte, los usuarios de motocicleta concentran el mayor número de lesionados, con 3,098 casos registrados, muy por encima de quienes viajaban en automóvil.
En este contexto, el consultor insiste en que la respuesta al problema debe ir más allá de campañas informativas, apuntando a la implementación de una educación vial más estructurada y obligatoria para reducir el impacto humano y económico de los accidentes en el país.






