El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha señalado en la comparecencia oficial desde su casa de Mar-a-Lago (Florida) que el Ejército «lanzó una operación espectacular» contra Venezuela, denominada «Resolución Absoluta» y van a «dirigir el país hasta que haya una transición adecuada», tras capturar con éxito al líder chavista Nicolás Maduro.
El mandatario ha indicado que habrá tropas sobre el terreno para dirigir Venezuela «con paz, de manera justa y con dinero para todos», puesto que no van a permitir que las políticas chavistas sigan impregnando el poder y hará que «Venezuela vuelva a ser grande de nuevo», llamando al regreso de la diáspora.
No obstante, Trump ha insistido en que lo normal sería que la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, que se encuentra en Caracas dirigiendo el Consejo de Defensa, optara por tomar el poder y, sobre un posible apoyo a la líder opositora Marina Corina Machado, ha indicado que «es una mujer muy agradable, pero que no tiene ni el respeto ni el apoyo dentro del país».
De este modo, Trump no deja claro quién será su interlocutor en Caracas: «Nadie va a tomar el poder. Tienen una vicepresidenta (Delcy Rodríguez) que ha sido elegida por Maduro y ahora mismo ella es la vicepresidenta y supongo que es ahora la presidenta». «Marco (Rubio) está trabajando directamente (con Delcy Rodríguez). Acaba de tener una conversación con ella y ella está esencialmente dispuesta a hacer lo que consideramos necesario para hacer Venezuela grande de nuevo», ha declarado Trump.
Sobre la falta de anuncio al Congreso de los Estados Unidos de la operación, el republicano ha defendido que se hubiera filtrado y, de este modo, fracasado. En cuanto a la posible reacción de países como China o Rusia, Trump ha justificado que lo que quieren de Venezuela es el petróleo y ellos van a «producir y vender mucho petróleo para otros países».
Rodeado de altos cargos de su Administración como el secretario de Estado, Marco Rubio, o el secretario de Guerra, Pete Hegseth, Trump ha asegurado que llevará al «dictador (Nicolás) Maduro contra la Justicia» tras «una de las demostraciones de poder más grandes de la historia de Estados Unidos».
Un ataque de 150 naves coordinadas
El jefe del Ejército estadounidense, Dan Caine, ha explicado que la operación ha contado con 150 aeronaves coordinadas desde 20 bases distintas en tierra y mar, cuyo objetivo principal era proteger el paso de los helicópteros para llegar al terreno y desde allí dirigirse a la residencia donde estaba Maduro: «No pudo llegar a la puerta», ha destacado Trump en referencia al dirigente chavista, señalando que la puerta metálica que le protegía fue derribada en solo «27 segundos».
Caine ha hecho énfasis en que llevan desde agosto trabajando con informadores de la CIA sobre el terreno que estudiaban las rutinas diarias de Madura: qué comía, qué mascotas tenía o con quién se reunía.
Tras alabar otras operaciones de los últimos meses en otros países como Irán o Siria, el magnate republicano ha enfatizado que «ninguna nación podría haberlo logrado tan rápido» y que «todas las fuerzas de Venezuela quedaron sin poder», en parte, porque atacaron cuando «las luces se habían ido debido a nuestro control sobre ello», ha explicado.
«Volvemos a ser un país respetado, posiblemente como nunca antes. Los pillamos en una posición en la que no se lo esperaban. No creo que lo vayan a ver nunca (imágenes de la misión), pero ha sido increíble. Ningún equipo ni militar perdido. Somos el ejército más grande del mundo», ha vuelto a resaltar Trump, que ha advertido que están preparados para «un segundo ataque más amplio» si fuera necesario y que lo que le ha ocurrido a Maduro les puede pasar también al resto de líderes del chavismo o a otros dirigentes latinoamericanos.
Por ejemplo, así se ha referido al presidente colombiano, Gustavo Petro: «Tiene laboratorios de cocaína. Tiene fábricas donde produce cocaína. (…) La están enviando a Estados Unidos. Así que sí, tiene que cuidarse el trasero», ha indicado Trump.
En este sentido, Marco Rubio ha expresado que si «estuviera en La Habana (Cuba), estaría preocupado, aunque fuera un poco». Por su parte, Trump ha dicho que la isla caribeña es un «caso muy similar» y que su objetivo es ayudar al pueblo cubano frente al castrismo.






