Más de 1,24 millones de aficionados viajarán a Estados Unidos en 2026 para ver el Mundial, con una media aproximada de dos partidos por persona.
Las llegadas internacionales aumentarán un 60 % y los ingresos hoteleros hasta un 25 %, efecto directo del mayor torneo de selecciones en la economía estadounidense.
El Mundial, programado del 11 de junio al 19 de julio, generará “una ola de llegadas” y demanda hotelera por coincidencias, además de beneficios duraderos por exposición global.

Según un análisis de ‘Tourism Economics’, empresa vinculada a Oxford Economics, el torneo tendrá un impacto significativo en las ciudades estadounidenses, anfitrionas junto a Canadá y México.
Una marea de aficionados
Uno de los principales efectos será el volumen de llegadas: los economistas estiman que 1,24 millones de aficionados viajarán al país para seguir el campeonato mundial.
Un 60 % de esos viajes, equivalente a 742.000 visitantes, no existiría sin el torneo, ayudando a reflotar un sector turístico con pernoctación que afrontaba un 2025 complejo.
“Los aficionados planean durante años seguir a sus equipos y organizan viajes únicos en torno a la Copa del Mundo”, afirmó Aran Ryan durante un reciente seminario web.
Se prevé que el 40 % de los espectadores en los estadios sean extranjeros y que, en promedio, asistan a dos encuentros durante su estancia estadounidense.






